«Reflexión». Article publicat en L’Expressió de maig de 2018.

Aportaciones de una lectora.

El libro del programa de “Festes Majors de Cullera” (2018) publicaba un artículo de Luis F. Formentín Peñalosa titulado “Una data històrica: 25 d’abril de 1918”. Voy a soslayar las afirmaciones acientíficas que se vierten y el absoluto ninguneo que se hace de las personas ateas para centrarme únicamente en el fondo de la cuestión.
La importancia de esa fecha para el Sr. Formentín radica en que la sesión ordinaria del Pleno del Ayuntamiento acordó instruir el expediente canónico (sic.) y suscribir los honores que tienen que elevarse al Papa para la proclamación de la “Mare de Déu del Castell” como Patrona de Cullera. Meses depués, el Papa Benedicto XV declaró y confirmó que “la Patrona principal ante Dios de la ciudad de Cullera era la bienaventurada Virgen María, con el título de Nuestra Señora de la Encarnación”, los fastos de lo qual fueron celebrados en 1919.
Pero, más allá de políticos, papas y títulos… ¿Es realmente la denominada Mare de Déu del Castell la patrona de Cullera? Tal como se observaba en una publicación de Cullera Laica, una patrona, en la religión católica, es una entidad protectora sobrenatural. Así pues, ser “la patrona de Cullera” significa ser “la entidad  sobrenatural que protege Cullera”. Pero resulta que, a pesar de políticos y papas, la ciencia no reconoce la existencia de ninguna entidad sobrenatural: ni dioses, ni madres de dioses, ni ángeles, ni demonios. (El reputado científico Stephen Hawkings dijo que “Dios no existe”). Pero es que además, los hechos históricos permiten concluir que la llamada “Virgen del Castillo” no ha ejercido ni ejerce protección alguna, ni a las gentes de Cullera (que han sido víctimas de enfermedades, injusticias, robos, asesinatos…), ni a su territorio (destrozado por la vorágine urbanística más cerril), ni a ella misma (que no impide ni la lluvia el día de “la Baixà”…).

Luz.